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Un proyecto
de vida

Origen de la marca

Esta serranía abrupta y dificil, fue en siglos pasados nido de bandoleros y huidos políticos. Para evitar tal situación Carlos III promulgó una ley en la que quién señalara un trozo de terreno en Sierra Morena, lo desmontara y plantara de olivos, pasaría a ser su propietario.

A tan ardua labor se dedicaron muchas personas atraídas por la ilusión de tener bienes propios. Pero la falta de recursos económicos les obligó a trabajar no sólo en su terreno, sino también para otros, a cambio de un jornal para subsistir. En esta tesitura solo les quedaba la noche para realizar este duro trabajo, y por eso nuestra marca recibe este nombre “Olivar de la Luna” en homenaje a quienes con su esfuerzo, nos ofrecen hoy la oportunidad de seguir trabajando y recolectando el fruto de estos olivos.

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